Después de temblar y sollozar en la oscuridad se habría dado cuenta de que en realidad no había nada que temer. Al reprimirlo, nunca logras experimentar el fenómeno en su totalidad y no extrae de él lección alguna.
La diferencia entre el castigo y el maltrato es muy grande, en el castigo, evitamos que una conducta inadecuada vuelva a repetirse, por lo cual utilizamos varios medios.